Antes de firmar: ¿quién te está asesorando de verdad?
Si un intermediario te ha ofrecido una hipoteca, la ley le obliga a estar inscrito en un registro público. Escribe su nombre y te decimos si consta y si está autorizado a asesorarte — que no es lo mismo que ponerte en contacto con un banco. No te pedimos ni un dato: escribes, miras y te vas.
Busca por razón social (la del contrato, no la del anuncio), por su página web o por el código de registro. Si te suena solo la marca comercial, sigue leyendo: el registro no las recoge y esa es la trampa más habitual.
Tres preguntas que lo dejan todo claro
El registro te dice si puede. Estas tres te dicen si te conviene. Hazlas por escrito, por email, antes de firmar nada.
- ¿Cuál es su número de registro y quién le supervisa? Está obligado a dártelo. Con él vuelves aquí o al registro del Banco de España y lo compruebas en un minuto.
- ¿Quién le paga a usted, yo o el banco? Si cobra del banco al que te manda, no es gratis: lo pagas en el precio de tu hipoteca. Y quien te aconseja cobrando del otro lado tiene un conflicto que conviene tener delante.
- ¿Qué pasa si al final no firmo? Que te digan por escrito si hay algún coste, penalización o exclusiva. Lo que no está escrito, no existe.
Y antes de comparar brókeres, compara hipotecas
Con tu nómina de funcionario los números no son los del anuncio. Mira lo que te sale de verdad en el comparador, con el tipo de interés vivo de hoy.
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