¡No te quedes fuera!
Observatorio de la Vivienda para funcionarios y sus familias en Madrid
La cooperativa
Hay guardias civiles que duermen en una habitación alquilada entre semana y vuelven a su provincia los días libres. Hay médicos residentes que destinan el 70% de su sueldo al alquiler. Hay docentes interinos que empiezan el curso sin poder pagar la fianza porque la nómina de septiembre llega en octubre.
No son casos extremos. Son la norma. Y tú probablemente lo sabes porque o lo estás viviendo o lo has visto de cerca.
El problema real
Madrid tiene un mercado de vivienda que no está calibrado para lo que cobra un funcionario. Y nadie — ni tu sindicato, ni tu asociación, ni la administración que te contrató — te ha dado una solución real.
No porque no quieran. Porque el día a día no deja tiempo para lo que es lento, técnico y tarda años en materializarse. La próxima reunión donde se hable de vivienda siempre se aplaza. Lleva aplazándose décadas.
Mientras tanto, tú sigues buscando piso.
Quién está detrás
Carlos Fernando Vázquez Romay lo sabe mejor que nadie. Cuarenta años en la Policía Nacional. Uno de los fundadores del primer sindicato policial en la democracia. Secretario General de la Unión Federal de Policía durante casi dos décadas, negociando las condiciones de trabajo de miles de compañeros.
Sabe lo que puede hacer un sindicato. Y sabe lo que no puede.
Mientras estaba en esas mesas, también construía. Fundó SIVIPOL y levantó más de ochocientas viviendas de protección pública en Leganés, Alcobendas, Rivas, Parla, Montecarmelo, La Fortuna, Loranca y Boecillo. Escrituras firmadas. Familias instaladas.
No son promesas. Son llaves entregadas.
Se jubiló en 2020. Miró lo que había cambiado. Vio que el problema había empeorado. Y fundó COVIPOL — una cooperativa abierta a todos los funcionarios públicos de España, con el mismo modelo que funcionó ochocientas veces.
COVIPOL es miembro de CONCOVI, la Confederación de Cooperativas de Viviendas y Rehabilitación de España.
El mecanismo
Es una fórmula en la que el que necesita la vivienda y el que la construye tienen el mismo objetivo: precio justo, sin margen especulativo, sin fondos de inversión entre medias. Sin nadie que gane a tu costa.
El modelo cooperativo no es para todo el mundo. Pero si encajas, merece que lo sepas con tiempo y sin presión.
El proceso
Cuatro pasos. Sin reuniones, sin presión, sin letra pequeña que leer deprisa.
Lo nuevo es que hay alguien con cuarenta años de experiencia y ochocientas viviendas entregadas que ha decidido volver a ponerse a ello.
El resto depende de cuántos decidan acompañarle.
Sin turnos ni cupos
En la vivienda protegida pública, el arraigo ordena los cupos: primero quien lleve cinco años empadronado o trabajando en el municipio de la promoción, después quien acredite diez años en la Comunidad, y luego el resto. Si te destinaron hace poco no quedas fuera, pero entras por el último turno — y en una promoción muy demandada, eso decide. La cooperativa no tiene turnos: entra quien se apunta.
Y no hay ninguna cuenta atrás. Hay un borrador de reglamento que endurecería el acceso a la VPP pública, pero sigue en tramitación y hoy no se aplica: la ficha oficial de la Comunidad, actualizada el 1 de julio de 2026, no exige ni un año de padrón. Si llega a publicarse te lo avisaremos por el Radar de Vivienda. Mientras tanto, la cooperativa se sostiene por lo que es, no por lo que temes.
No te decimos que corras. Te decimos qué es, qué cuesta y qué no te garantiza.
Requisitos vigentes de la VPP: ficha oficial de la Comunidad de Madrid «Vivienda Protegida de nueva construcción», actualizada el 1 de julio de 2026, sobre los Decretos 74/2009 y 11/2005. Los cupos de arraigo son del Plan Vive (art. 7.1.f del Decreto 31/2026). El reglamento que endurecería el acceso sigue en tramitación y no se aplica.
Sin compromiso. Sin depósito. Solo un formulario de perfil para ver si la cooperativa tiene una opción real para ti.